
La frase de esta semana es “Hay cosas que es mejor no decir…” y la verdad es que a veces el silencio y la prudencia es la mejor alternativa, ya que puedes herir susceptibilidades y con algo que piensas en el momento, ya puedes acabar con la autoestima de alguien, cuando lo que realmente pasa es que tú te estás volviendo exigente, presuntuosa o inflexible (quien sabe). Sin embargo, lo cierto es que me mantengo en el hecho de que es mejor no decir ciertas cosas. Callar y esperar es mi política a partir de ahora. Aunque claro, eso puede llevar a que más adelante uno explote en un sinfín de resentimiento y dolor y las cosas pueden ir a peor. Pero no me siento con la fuerza de decir lo que debo en este momento. Por lo cual, me callaré y esperaré otro instante para reventar lo que pienso, o simplemente dejaré que las cosas sigan como van y “Dios proveerá” como dicen por ahí.
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